Guillermo “Willy” Alfonso Bascuñán Dockendorff es un compositor e intérprete chileno, famoso por sus temas y marchas cómo “Los viejos estandartes” (himno oficial del Ejército). Hoy en día, el equipo de El Tarapacá presenta gran parte de su historia, trayectoria, y futuro…

UN DOBLE GANADOR DE VIÑA DEL MAR 

Cuéntenos un poco sobre usted.

Bueno, soy hijo de marino, mi padre llegó a almirante en la infantería de marina. Y yo entré a la Escuela Naval con 14 años, llegué a subteniente y enseguida, cuando cumplí los 20, pedí permiso para salir y ver qué pasaba en el mundo de afuera, era mayo de 1963. Y el 19 de diciembre de ese año, sucede que debuté con los Cuatro Cuartos. Me llamaron y formé parte del equipo. Allí, me inicié y pasé mucho tiempo. Yo llegaba con música de mi casa, de mis abuelos, ya que en mi familia siempre se hacía música. Antes, con mi padre me tocó vivir en Iquique entre 1952 y 1956. En esa ciudad fui alumno de Don Bosco y del liceo, y terminé de estudiar humanidades Después de eso fue que me fui a la Escuela Naval. Así que, para mi, el Norte es algo muy importante, sobre todo Iquique. Fue parte de mi despertar.

En un momento también participé en la creación de Los Solitarios, grupo con el cual ganamos en el género folclórico en el Festival de Viña del ‘67’ con “Voy pa’ mendoza”. Pero esa vez también gané en el género internacional con un tema que se llamó “Cuando rompa el alba”, sin que la intérprete, Fresia Soto, supiera quién era realmente el autor ya que en esos tiempos los autores de los temas usábamos un seudónimo, de modo que  nadie sabía de quién eran los temas. En suma, ese año se dió el cuento de que, por primera vez, una misma persona ganó los dos primeros premios. 

Willy Bascuñán ha tenido una carrera musical sin cesar. (Foto cortesía de Guillermo Bascuñán)

LOS CUATRO CUARTOS 

¿Cómo fue introducido a la música?

Yo estaba en Santiago, haciendo otras cosas y viendo  cuáles más podría hacer. Siempre tenía un amigo con el cual nos juntábamos en las academias de guitarra. Mi grupo era más pequeño en ese tiempo y me llamaron para ver si podía entrar a los Cuatro Cuartos, me probaron, y ahí entré. Y yo me quedé con ellos porque fue una gran carrera, grabé todos los discos con ellos, discos míos, partimos en el primero, con dos temas míos. Ya que yo quería de alguna manera notar que las canciones que eran nortinas eran chilenas, hice dos canciones épicas, cómo fue “El manco Amengual” que fue el “Adiós al 7° de línea” en su momento, y “La Batalla de la Concepción”, y esas sirvieron, para que después, cuando pasaron los años, me surgiera la idea de hacer una obra integral que fue “Adiós al 7° de la línea”. Siendo yo un muchacho de 20 años nada más, para mi era muy importante, así que me recibieron y conversamos. Todo esto está en mi libro “Las Memorias que Saqué”.

¿Cuáles han sido sus fuentes de inspiración?

En  mi casa siempre se cantaba, mi madre y mi abuelo eran del mundo de la música. Mi abuelo Dockendorff tocaba muy lindo la cítara, lo cual hacía con frecuencia en la casa de mi madre. En la casa  mi papá igual tocaba el piano a pesar de ser un oficial de marina. Siempre tuvimos música y nos criamos con eso, tocando, cantando, siempre canciones chilenas y latinoamericanas. Todo tipo de cosas, así que para mi la música era muy importante, eso lo llevé en mi carrera naval también, tocando guitarra, que era lo que más me gustaba hacer. Lo disfrutaba, pero como un hobby nada más en ese tiempo. 

¿Cómo le fue en su carrera en el canto de algún matiz político?

Yo hice muchas cosas anteriormente a que fuera conocido. Formé parte de un grupo llamado América Jóven, y ayudamos a la campaña de Alessandri. Ahí hicimos una cosa política. Durante el gobierno militar siempre hice marchas, pero no para el gobierno militar, si no porque me las pedían hacer. Mis marchas empezaron mucho antes del gobierno militar; “Los viejos Estandartes” es del año 1966. La gente me dice “Usted hizo esto”, no, yo hice las marchas porque me gustan. Además, con eso tengo discos folclóricos, temas cómo “El ovejero”, “El solitario” y canciones de amor y del folclor.

¿Cuantos temas ha compuesto o grabado?

Creo que 400 o 500 más o menos. Algunos largos y otros cortos, pero por ahí. 

Willy Bascuñán junto a los Cuatro Cuartos, interpretando «Los viejos estandartes», 1967. (Foto cortesía de YouTube)

UN INCESANTE RECORRIDO

¿Cuál fue el momento más intenso de su carrera?

Tengo 54 años de casado con la misma señora, tengo 3 hijos y 10 nietos. Vivo en Pucón hace 30 años. Eduqué a mis hijos con una guitarra. Y esta carrera es una ”cuerda floja”, tú no sabes qué va a pasar mañana porque no tenemos sueldo, ya que no estamos contratados y porque de repente me quedé sin grupo. Yo cuando tengo que trabajar, trabajo. Así que, hemos tenido altos, hemos tenido bajos, hemos estado más o menos, pero hemos seguido adelante. Nunca alguien vino a cobrar a mi casa algo que no se hubiese pagado. Tengo la gracia de tener tres hijos maravillosos, y ahora, ya a mi edad, tengo 78 años, tengo la habilidad de vivir tranquilo, por lo que hemos hecho, por lo que han hecho mis hijos, hemos salido adelante en todo esto. Es una carrera dificil, pero yo sigo componiendo, sigo grabando, tengo un pequeño estudio en mi casa, hemos grabado varios discos de música, hasta he grabado el segundo tomo de “Al 7o. de Línea”. Siempre me he estado moviendo en esto, pero ahora estoy haciendo mis cosas, grabando solo temas míos. Acabo de terminar una grabación de boleros conocidos, unos clásicos, porque yo nací con el bolero, aprendí a bailar con el bolero en mi juventud y me gusta cantarlos. 

En fin, yo creo que lo más importante que me ha pasado dentro de mi carrera fue el premio que recibí hace tres años atrás, de la Sociedad de Autores y Compositores. Cada año, la Sociedad de Autores y Compositores entrega un premio que se llama “Figura fundamental de la música chilena”. Ahí no hay política y hay que reconocer que no importa si eres del Colo-Colo o de la U de Chile, lo importante ahí es la música. Para mi es el premio más importante ya que me lo dieron mis pares, gente que hace lo mismo que hago yo. Que me den un premio, que yo gane un concurso, si, es muy hermoso, creo que esto es lo más importante que me ha pasado en toda mi carrera. 

¿Cómo fue su tiempo grabando con Los Cuatro Cuartos?

Las 24 horas al día y los 7 días a la semana éramos Los Cuatro Cuartos. Vivíamos de eso en esos tiempos, se trabajaba en las radios, en los auditorios de las radios, ahí tenías un mes de trabajo. Creo que hicimos una linda labor, y que culminamos con el disco “Adiós al 7° de línea”, que para nosotros era un disco más, ya que teníamos que cumplir con la grabadora y hacer un LongPlay (un larga duración de esos tiempos), y lo hicimos, pero nunca nos dimos cuenta de la trascendencia que esto iba a tener. Hasta el día de hoy se reconoce ese trabajo. Hasta el día de hoy es el himno del ejército, todas esas canciones se han cantado por mucha gente en los colegios, en fin. Por eso hice el segundo tomo después, cuando se cumplieron 40 años, porque para mi había canciones que había que hacerlas, como las de Baquedano.

Willy grabando el segundo volumen de «Adiós al 7° de línea», Septiembre 2006. (Foto cortesía de Guillermo Bascuñán.)

“SIEMPRE ESTOY TRABAJANDO”

Aparte de la música, ¿ha tenido otras ocupaciones?

Si, una vez me llamaron del Canal 13 para que fuera a reemplazar a una persona de apellido Rashman, quien tenía a su cargo las  cosas misceláneas. En el fondo, era el director artístico. Y esa vez estuve un año y medio, trabajando en el canal. La verdad es que tuvo sus altos y sus bajos, pero lo único que quería era volver al escenario. Como compositor y creador quiero que mis temas perduren, quiero que lleguen, quiero que las cosas que hago estén vigentes por muchos años. Hice cosas fantásticas en la televisión no siendo ejecutivo de televisión. Después me fui a España, donde estuve casi siete años, nos contrató el manager de Serrat, quien nos fue presentado en el momento. Me quedé allá hasta el año ‘77, ahí volví con mi familia, con mis hijos, todos. Fue una experiencia muy bonita. Hasta el día de hoy tenemos cuentos, tenemos amigos, teníamos un lugar donde hacíamos música latinoamericana, un lugar donde se pedía a la gente que escuchara. Ahí se escuchaba música. Serrat llegó a mi cafetín musiquero muchas veces y cantaba con nosotros, fue una época muy buena. Estoy hablando de muchos años atrás, del ‘75, el ‘74.  En fin,  años  complicados, pero los pasamos bien en España. Yo me fui al otro día de las elecciones. O sea partí el 5 de septiembre de 1970. Votamos (en la elección presidencial de esa fecha) y nos fuimos. Yo no viví el problema de la Unidad Popular; No estuve. Nos fuimos a España, donde teníamos varias cosas que hacer  y ahí quedamos.

¿Tiene proyectos para el futuro?

Si, estoy en un proyecto del que no me gusta darle mucha luz, pero es uno de largo aliento, es una obra teatral de una cosa muy importante para mi, va a tener canciones, va a tener videos, aunque  en el momento está todo parado ya que nos tocó todo este asunto del 18 de Octubre, después la pandemia, y la tarea no hay quien la haga en este momento acá. Quería hacerlo en Perú, ya que de lo que hablo es un tema universal. No voy a decir de qué se trata, solo que he trabajado mucho en esto. Por lo menos la maqueta está hecha, ya se grabó, falta mostrar esto, darle una forma, me ha servido para pensar mejor sobre el espectáculo teatral. Gran parte tiene la orquesta, tiene narrador también, es una cosa muy mágica. Que Dios nos dé aliento para poder terminarlo. O sea, siempre estoy trabajando.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *